Cadáver sin sabor
Un cuartito nada más, para cerrar los ojos sin pensar en un fondieu de carne humana.
Quiero navegar los mares de todos los Omar que hay en el mundo. Y aunque suene
introvertido,
introvertirme dentro de los latidos de lo que sea que late dentro
mío. Como si fuera un verbo, mantenerme en infinitivo, para no morder más
polvo.
Ojos blindados, como ese, pero sin blindaje. Natural, natural, esto no lo hace
especial, pienso. Entonces muerdo, por llevar un ojo abierto.
Homo sapiens sapiens. Signos de pregunta. No hay certificados firmados por las
autoridades pertinentes.
Cuanto lleva y cuanto deja, no guarda relación.
En el vientre, quedará la pólvora que hará encender este mundo.
Y se quema como mis pantalones empapados de nafta (gasolina).
Gracias Fangio, hoy arderé en mi infierno, sin necesidad de morir.
Ojos encerados y lustrados, los cabellos al viento; artificial, controlado.
Plástico y más plástico.
Consumiendo cual pirañas hambrientas, todo aquello que
la caja de Pandora ofrece. Al derecho y al revés, como se diga. Cuanta sangre
derramada de esa vagina,
natural y abortiva, y la población no podrá culparla de la deforestación ni del
calentamiento global.
LLevo la lujuria en la sangre, repartiéndola a marejadas. Las zapatillas
siempre le quedan grandes, la gorrita no le entra. Y en oído s retumba el grito
de un pendejo, aún cuando se pelean entre sus dientes, ja, ja, ja,
aaaarrrgghhh!!!
En el camino no hay desviaciones señalizadas, solo bifurcaciones inciertas;
rutas accidentadas, destruidas, peligrosas;
rutas pavimentadas, seguras.
Mientras el aire golpea, abrir los ojos es imposible. Con los ojos cerrados, la
elección se limita al instinto.
¿Cuánto se equivoca? ¿cuántos errores comete
por día? ¿por hora? ¿por minuto?
Confiar es un juego de tontos, y todos los participantes, tarde o temprano, por
"A" o por "B", salen perdiendo.
"Tantos errores que no existirían, sin tantas vidas. Vos, yo. Esa pequeña
omisión de un detalle, una simple y llana concreción.
Sin ella no soy más que una excusa para el no espacio. Sin ese error de todos
los días no sería yo.
Sin ese error no estarías ahí. Un error. Otro día y yo acá. Preguntándome:¿Cuánto
te equivocas?"
Es quien hace la pregunta. Natural, relajado y calmado. Natural fotogénico. Las
ventanas al mundo permanecen entrecerradas.
Puede tomarlo así, oficial, quizás pueda ser un inspector de amaneceres.