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Contradicción


Pocas veces experimento el ser único.
Pocas veces siento que yo soy un individuo capaz de ser en algún aspecto, diferente a todos.

Me decepciona, me decepciona íntegramente llegar a ese resultado.
Saber que no hay fórmula posible para crear o reproducir un "ser humano", un mamífero con las características específicas que me hacen único.

Es contradictorio. Ampliamente.


Central Park-a

 

 
 
                Amarillo resplandeciente; y penetró mis pupilas.
                En el silencio de mi ceguera, brilló el más verde valle

                Verde y amarillo, en mis pupilas.

                Verde y amarillo, y el frío cemento empapando mis sentidos.
                Los copos de nieve en tu gélido cuerpo, ya no se derriten como antes.

                                _ Buenos días.
                                _(desorientado) Errr...

                Copos de nieve en tu gélido cuerpo, ignorante de tu pasado próximo.
                Y yo dado vuelta, apuntando al cielo.

                                                                ?sárta aicah sarim is Y¿_    (espejo)

                Quizás veas por la nuca, como es que se mueve una narutaleza muerta.

                Apuntando al cielo, unos segundos más.
                Unos segundos más.
                Por favor.

                                _Voltea imbécil, puedes ahogarte con tu propio vómito.
                                _(desorientado) Errr...

                Apuntando al cielo van las moscas. Y rebotan, rebotan, rebotan.
                Van al cielo, palpando su idea religiosa. En su más microscópica porción de ser llevan su regla divina.
                En el bolsillo derecho, el genuino derecho a medirlo todo.

                Prefiero los mosquitos, bebiendo la sangre de quien se lo permita.

                                _Cuidado, ahí vienen.

                                                                "No me mire señora, 
                                                                tan sólo he bebido un vino de más, 
                                                                nada más que eso. 
                                                                No me mire señora, 
                                                                no violé la integridad física de ningún ser vivo, 
                                                                no quebranté ninguna regla;
                                                                ni siquiera la suya, por absurda que sea.
                                                                No me mire señora;
                                                                no imaginé que molestara.
                                                                Nadie me avisó, nadie me dijo.
                                                                Es sólo un vino de más.
                                                                No sabía que era malo
                                                                esperar el amanecer en el asfalto."
 

                                _(desorientado) Errr...

Cadáver sin sabor

                  Un cuartito nada más, para cerrar los ojos sin pensar en un fondieu de carne humana.

                  Quiero navegar los mares de todos los Omar que hay en el mundo. Y aunque suene introvertido,
introvertirme dentro de los latidos de lo que sea que late dentro mío. Como si fuera un verbo, mantenerme en infinitivo, para no morder más polvo.
                

                  Ojos blindados, como ese, pero sin blindaje. Natural, natural, esto no lo hace especial, pienso. Entonces muerdo, por llevar un ojo abierto.
                 

                  Homo sapiens sapiens. Signos de pregunta. No hay certificados firmados por las autoridades pertinentes.
Cuanto lleva y cuanto deja, no guarda relación.

                  En el vientre, quedará la pólvora que hará encender este mundo.
                  Y se quema como mis pantalones empapados de nafta (gasolina).
                  Gracias Fangio, hoy arderé en mi infierno, sin necesidad de morir.
                  Ojos encerados y lustrados, los cabellos al viento; artificial, controlado. Plástico y más plástico.
                  Consumiendo cual pirañas hambrientas, todo aquello que la caja de Pandora ofrece. Al derecho y al revés, como se diga. Cuanta sangre                   derramada de esa vagina, natural y abortiva, y la población no podrá culparla de la deforestación ni del calentamiento global.
                  LLevo la lujuria en la sangre, repartiéndola a marejadas. Las zapatillas siempre le quedan grandes, la gorrita no le entra. Y en oído s retumba el                   grito de un pendejo, aún cuando se pelean entre sus dientes, ja, ja, ja, aaaarrrgghhh!!!
                  En el camino no hay desviaciones señalizadas, solo bifurcaciones inciertas; rutas accidentadas, destruidas, peligrosas;
                  rutas pavimentadas, seguras.

Mientras el aire golpea, abrir los ojos es imposible. Con los ojos cerrados, la elección se limita al instinto.
¿Cuánto se equivoca? ¿cuántos errores comete por día? ¿por hora? ¿por minuto?
Confiar es un juego de tontos, y todos los participantes, tarde o temprano, por "A" o por "B", salen perdiendo.

                                    "Tantos errores que no existirían, sin tantas vidas. Vos, yo. Esa pequeña omisión de un detalle, una simple y llana concreción.
                                    Sin ella no soy más que una excusa para el no espacio. Sin ese error de todos los días no sería yo.
                                    Sin ese error no estarías ahí. Un error. Otro día y yo acá. Preguntándome:¿Cuánto te equivocas?"

Es quien hace la pregunta. Natural, relajado y calmado. Natural fotogénico. Las ventanas al mundo permanecen entrecerradas.
Puede tomarlo así, oficial, quizás pueda ser un inspector de amaneceres.

Más infinito que infinito



a = infinito
b = infinito

a > b = a < b

Mi infinito, es más infinito que el tuyo.
Lo que significa:

Yo amo.
Tu solo amas.
Yo te amo.
Tu solo me amas.
Yo muero sin tu existencia.
Tu, solo mueres sin mis existencia.

"""""""""""Trascender es imposible.""""""""""
""""Hasta que alguien me lo demuestre.""""

Pensativo

By Javert



                                                     “Ahora es cuando te das cuenta“, dijo La Voz,
        “de que las horas del ayer hacen pasar más lentas las de tu presente“.


Viento, dile a la mosca


El hombre bebió de la pierna de su esposa, y sus hijos festejaron la enseñanza. No habría perro que pudiera acercarse a su plato de comida.
Gracias padre, dijo el mayor, mientras movía los labios de la bebé para que hablara en silencio. La bebé sólo pensaba en la jugosa teta de la madre.
De repente un viento frio se apoderó de la escena. Tomó la sopa del padre, se acostó en la cama de la madre y movió los labios de la criatura como lo hacía el mayor.
El perro entendió el mensaje e invirtió sus piedrolares en la bolsa para poder comprar una casa con dos puertas, para entrar y salir. No hubo más discusiones en la mesa, todos admiraron las calificaciones repartidas por el viento frío. Él, con su pecho inflado cerró las persianas y los mandó a todos a dormir.

Se sentó en la punta de la mesa mientras se arrastraban con las panzas llenas hasta las camas, ordenadas en formá simétrica una en la punta de la habitación y dos de cada lado. La de la punta quedaría libre, hasta que alguien se hiciera merecedor de el precioso lugar.

En silencio... una pregunta se hizo escuchar... dos veces: ¿qué sentís? ¿qué sentís?

Con los ojos obnubilados por el ardor que producía la sal cayendo sobre sus retinas el viento giró hacia el sur, aumentó su temperatura y se lanzó por la ventana del quinto piso donde habitaba con su costillar de personas.
Con el rostro sobre su aire, permaneció instantes incontables hasta que decidió dejar posar sobre su hombro una simpática mosca pelirroja.

La mosca, sin vacilar, cerró sus ojos en su cabellera recortada y preguntó: ¿que sentís?

Por culpa del eco, fue la novena vez que escuchó la misma pregunta. Se decidió a responder, pero el aliento se secó en su garganta y no pudo más que juntar el labio superior con el labio inferior.

Su ojo derecho giró en el sentido de las agujas del reloj, y su ojo izquierdo trató de seguirle el ritmo.

El insecto volvió a repetir la frase, esta vez, sin signos de interrogación.

Era necesario que el viento pronunciara unas palabras.

En la punta de la mesa imaginaria, el viento se puso de pie. Golpeó suavemente la copa de cristal imaginaria con su cuchara de plata imaginaria.

Tin Tin Tin. Nuevamente. Tin Tin Tin.

El insecto y todos los invitados imaginarios presentes hicieron silencio. Todos, espectadores de un discurso que cambiaría la vida de los que ahí se reunían en sagrada ceremonia espiritual y terrenal, permanecían con la boca abierta y la lengua colgando. El viento cerró los ojos.

"Estoy aquí" dijo el viento. La mosquita pelirroja aguantó la respiración.
"Estoy aquí" repitió, sin la ayuda del eco.
"Estoy aquí, frente a sus ojos."
"Es esto lo que soy, sin más brazos ni más piernas."
"No pretendo beber de su sangre, sólo espero que con la mía les alcance.
"He venido en busca de un camino, una ruta."
"De un medio para un fin."

La mosca, que hasta el momento aguantaba la respiración, dejó salir el aire lentamente. Los invitados imaginarios bramaban eufóricos, aplaudían, lloraban, gritaban cánticos para enaltecer los valores del viento.
La mosca terminó de  exhalar el aire alojado en sus microscópicos pulmones y clavó sus miradas en los ojos del viento.

"¿Qué sentís?" Le preguntó con la mirada.

El viento apuntó hacia arriba con la comisura derecha de sus labios.

Lo importante no es lo que siento -- dijo en una voz tan baja apenas percetible por un insecto -- lo que de verdad debería importarte, es lo que me haces sentir.

En el cielo explotó un planeta.
La ciudad se iluminó por 12 segundos.

Cuando el viento y los invitados imaginarios dejaron de mirar el cielo, la mosca había desaparecido.



Dicho y Hecho. (no hecho de Hacer, ni hecho de echar)

"Lo complicado de conversar y sincerarse con un insecto no es el idioma; no es problema de sonido ni de violencia entre las partes. La dificultad está en que los insectos (como las moscas pelirrojas) tienen cientos de pequeños ojos. Quizás mires los ojos correctos al hablar; pero, al escuchar ¿estarás en lo cierto?"

Siendo estos las ventanas del alma ¿habrás elegido la ventana correcta?


Dicho de otro modo. Odio los ojos que mienten... porque les creo.




Reflejado en Aguas Turbias



         Bajo la lluvia de tus entrañas rompí los eslabones de la cadena. En tus ojos vi lobos corriendo uno detrás de otro, persiguiendo un niño con los cabellos rojos, como el fuego de un elemento que produce fuego rojo como los cabellos del niño que vi corriendo en tus ojos.

         Supe que ya no tenía cabida en tu vida. Emprendí una larga subida enumerando las formas de contagio del sida, para estar seguro de donde posar mis apéndices.

         Escalé tus suaves costillas, con los ojos cerrados, y, aferrándome de tus cabellos, te mordí las tetas. Oh shit!! oh shit!! Mi dentadura postiza quedó imantada a tu rosado pezón derecho. Mis labios se resistieron a soltarla pero la fuerza de tus ojos me llevó hasta tus labios, dejando mi prótesis dental chorreando espesa baba.

         Me besaste... ¡que asco! Tu suave y dulce lengua recorrió mis gastadas encías. Esperé que vomitaras dentro mío, pero tu solo decías "te amo" mientras buscabas enfrentar mis ojos.

         Me escondí en tu clavícula. Recé diez Padres Suyos y un Ave María, pidiendo por el fin de tu tortura. Con mis manos huesudas acaricié tus labios, todos. Y tu solo decías "te amo", mientras buscabas enfrentar mis ojos.

         Con mi inmundo aliento en tu cuello sentí lástima de tu ceguera; no podía comprender que con tu piel tan bella la naturaleza te permitiera permanecer en la misma habitación que esta bestia.

         Me odié por ensuciarte, me odié por acariciarte... no soy digno, no soy digno... oh shit! oh shit! mi dentadura postiza no te merece... oh shit!! oh shit! ¿qué demonios es lo que nubla tu mirada que encuentras en esta mierda un diamante de 30 kilates? ¿quién fué el cabrón que te condenó a tomar mi mano? ¡que asco! ¡mi mano!

         Y tus ojos se cerraron, se infló tu pecho, se desinfló tu pecho, se infló tu pecho, se desinfló tu pecho, se infló tu pecho, se desinfló tu pecho, tus labios se arquearon... todos. Oh shit! Tus garras se abrieron paso entre mis carnes, mi sangre negra mojó mis homóplatos y ensució tus blancas manos. ¡Tus blancas manos! ¡Dios! Dame una fuerte tormenta que borre mi sangre de su piel. Sentí tu cuerpo doblarse en dos partes... cuatro partes... ocho partes... perdí el rastro de tus posiciones... tu pecho se infló, tu pecho se desinfló. Tus cuerdas vocales pronunciaron un nombre, casualmente igual al mío; y dejé que mis ojos se encontraran con tu mirada de almendra recién lavada. Clavé mis dedos en tu cintura, recorrí tu piel con la mirada y posé mis labios en tu rodilla izquierda. Bebí toda tu piel hasta enredarme en tus cabellos. Me besaste, te besé y no pude dejar de mirarte. Y tú solo decías "te amo", mientras enfrentabas mis ojos.

         Mis brazos te envolvieron mientras mi cuerpo se quebraba. Dejé posar tu corazón junto al mío y apreté tu cuerpo mientras la sangre y el oxígeno competían por superarse dentro de nuestras venas. Se infló mi pecho, se desinfló mi pecho; se infló tu pecho, se desinfló tu pecho; me sumergí en tus ojos mientras nuestras glándulas explotaban asimétricamente entre las sábanas.

         El oxígeno nos abandonó. Tus piernas enredadas en mis brazos se fueron derritiendo. Tu visión se esfumó entre los límites de mi cuerpo. Tus dedos se unieron con los míos. Me enterré en tu esternón dorado, escuchando tu extenuado ventrículo izquierdo y me dormí bajo el sol de primavera en un verde y cálido prado.

         Mi tiempo ha muerto.

         Y tu solo repites "te amo" mientras besas suavemente mis manos.


Tehuelche

 
 
 
             Un palo de madera dura y un pedazo de viejo cajón de ginebra eran los utensilios que traían para abrir la fosa.

            La más anciana de las indias extendió como mortaja un cuero de caballo, pintado en vivos colores, después desenvainó un cuchillo, y sin mirar el cadáver, cortando ligas y géneros lo desnudó completamente y lo envolvió en un gran pedazo de percal rojo que con ella había traído; entonces se levantó la mortaja; entre todos doblamos el cuerpo en la posición que tuvo en el claustro materno:
                                       que vuelva al infinito, como del infinito vino.
 
 
 
 

SIGNOS DE INTERROGACIÓN

                                 
                      
                                 eL SIGNO DE PREGUNTAS GENERA DUDAS.
                                 
                                            y LAS DUDAS GENERAN MIEDO.
 
                                                       y EL MIEDO GENERA VIOLENCIA.
 
 
                                 aSÍ ES LA SOCIEDAD, QUE CON SUS VERDADES A MEDIAS,
                                                   
                                                       GENERA SIGNOS DE PREGUNTA  "¿"
 
 
 
                                            ?sER "HUMANO"¿
 
 

Estoy incomunicado


Estoy incomunicado... llamame a mi casa. No tengo ni señales de humo.

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Alejandra


         
                      Alejandra ya murió. Hace muchos años Alejandra está "despidiéndose" de la vida. Disfruta todo lo que puede, pero
           lo hace con tristeza. Camina por la calles pensando en todo lo bello que podría tener, que podría vivir. Pero ya es tarde para
           ella; Alejandra tomó una decisión, y es obstinada; mucho.

                      Su vida llegó a su fin años atrás, y la despedida se hace eterna. No sabe cómo, no sabe cuándo, pero está decidida
            a quitarse la vida.

                      Cruza una avenida con miedo, sabiendo que quiere arrojarse debajo de cada auto. Teme que la despedida
           llegue a su final ¿será hoy cuando el deseo venza a la razón?

                      Hizo tan poco en esta vida. Dió tan poco. Trascender es imposible Ale, hoy tu cuerpo transita las calles
           iluminadas por ojos ajenos; ya no hay más vida en tu dulce cuerpo; ya no. Te fuiste, tomaste la decisión,
           y tu duro corazón no permite un paso atrás. ¡Queda poco! ¡queda poco tiempo, Ale! Ya no importa lo
           que viene, ya no importa lo que fué; todo terminó tiempo atrás, cuando te miraste a los ojos y te dijiste "adios".
           Si tan solo te hubieras permitido ser feliz. Ya es tarde.

           Alguien te vió, Ale. Alguien te mira. Alguien te observa. Ya no puede sacarte los ojos de encima.
                                  ¿Por qué no puedes creer en lo que ven tus ojos? ¿Por qué?

                                 Cuando todas las señales del camino te indican que vas por el camino incorrecto,
                                                      es probable que vayas por el camino incorrecto.

                      A ella le queda mucho por vivir, tiene mucho para dar. Aún así, decidió guardarlo, llevarlo todo.
                      No se cansa de soñas con sus venas sangrando, lo desea, todo el tiempo; todo el tiempo.

                                            Alejandra va a quitarse la vida. Probablemente hoy.


:)

 
 
                 Y ahora que hago? Como me comporto?
                
                                  Tengo esta huevada en la cara y no se que puta hacer, como moverme, como mirar.
 
                                                   Tendré que aprender a ver con estos ojos raros.
                 
                 Gracias che.                
               

El crímen perfecto

 
       El crímen perfecto
. . . . . . . . . . . . . . . .
 
      Las agujas marcaron las 19:12 cuando me dí cuenta que mi idea no tenía fallas. Apoyé el cigarrillo en el cenicero y me puse el mismo jean que minutos antes me había sacado. Tomé la billetera de la mesa de luz y salí de casa mientras me ponía las zapatillas. La ansiedad, me hizo encender un cigarrillo 15 segundos después de tirar un filtro quemado en la acequia.
 
      Con el sol escondiéndose, caminé dos cuadras hasta el supermercado. Aunque vivo hace tres años en la misma casa, me sigo comportando como alguien "nuevo" en el barrio; algo que me libra de saludar a vecinos entrometidos. De todas maneras mis ojos sólo se despegaron del suelo para mirar antes de cruzar las calles. Sentía el peso de la culpa por algo que todavía no hacía.
 
      El supermercado, como cualquier martes, gozaba de poca actividad. Me relajé un poco pensando en que iba a demorar poco tiempo ahí dentro. Traté de comportarme normalmente, pero fué en vano. Traicionado por mis nervios, le dediqué un cordial saludo a un changarín que jamás había visto. No fué lo más incómodo mi fingido "Que hacés vieja" fingido, sino el silencio que mantuvo el joven mientras me miraba serio intentando recordar quien era yo. Me reí por dentro mientras caminaba hasta la góndola de bebidas. Tomarlo a risas fué útil para abandonar la postura tensionada por la culpa que cargaba. Mientras veía botellas, analizando las virtudes de cada una, una morocha de tez clara se acercó a elegir un vino. La observé leyendo la etiqueta del Malbec que sostenía entre sus manos. Me sonrió dulcemente y alejó su mirada. Abandoné mi plan por unos instantes, imaginando sus manos entre las mías. El mundo no me pareció tan oscuro a la luz de su sonrisa. Hasta pensé que lo que iba a hacer era una locura, que no se justificaba, que había otras formas de resolverlo. La morocha habló: "¿Cual llevamos amor?" dijo. Detrás mío apareció un tipo. Un tipo que no merece más descripción que la de un tipo. Ella, lo aventajaba de todas las maneras posibles. Hasta podría asegurar que ella era más fuerte físicamente, y se desarrollaba favorablemente en una mejor carrera. Sus posibles hijos la amaban más, y su labrador elegía siempre pasear con ella. Un tipo. Ella estaba con un tipo, y yo solo, buscando una botella. El mundo volvió a ser oscuro. Aún más oscuro, cuando el tipo eligió una botella de champagne sin ni siquiera considerar sus deseos; y la arrastró hasta la caja, sin mirarla, envolviendo su cintura. Ella se dejó ir, dedicándome una sonrisa, igual que la anterior. Simple cordialidad.

      Si, estaba en lo correcto; no había otra opción, sólo se podía hacer una cosa, y nada más que eso. Volví a las botellas. Un jugo para preparar, litro y medio, botella descartable de cuello largo. Perfecta. Pero rinde 15 litros, y no me los puedo tomar en menos de una hora. Opté por un vino. Botella de plástico, como era necesario. No importaba si el vino tendría gusto a vino o no. Sólo importaba la botella y el grado alcohólico. A veces el coraje viene en botella. La tomé sin vacilar por su cuello largo. Se adaptó perfectamente a mi mano derecha, y sin dudarlo caminé hasta la caja. Si existe, no se; pero Dios me brindó una caja vacía y una cajera rápida. Me acerqué. Le dí la botella. La máquina dijo "¡tick!". La cajera dijo "$4,19". Yo dije "Ya te pago", y saqué la billetera del bolsillo derecho. Sin abrirla, saqué con la puntas de los dedos un billete de cinco pesos. Si hubiera sido el 17 de Agosto, estuviera en el departamento de San Martín y el supermercado en la Avenida Libertador Gral. San Martín, podría haber comentado algo. No fue el caso. Volvió la ansiedad a mis venas. Tomé la botella y una bolsa de nylon, y me arrojé a la salida, sin pensar en mi vuelto o en el ticket o en lo raro que se vería un pobre diablo como yo simulando dejar propina en un supermercado.
 
      A casa, nervioso. Con ganas de llegar y concluir con ese plan perfecto. Cigarrillo encendido. Y la botella de vino blanco caliente, embolsada en mi mano izquierda. Me dije "¿Por qué no?"... no tuve respuesta, así que abrí la botella, guardé la tapa rosca en el bolsillo derecho, junto al celular y caminé tomando del pico. Tal vez no haya un vino más feo, pero el momento le brindaba un sabor casi tan jugoso y dulce como la venganza. No importó que dos viejitos tomando aire fresco, me vieran tomando vino por la calle y comentaran lo mal que está la juventud en estos tiempos. Está mal, pero su juventud también estuvo mal; y si a ellos no les importaba, porqué habría de importarme a mí. El vino no duró lo que esperaba, y en la puerta de mi casa bebí el último trago, antes de meter la llave en la cerradura. Tiré el cigarrillo a medio fumar, y entré.
 
      Adentro estaba todo tan oscuro y silencioso como lo había dejado. Fuí hasta la cocina con la botella embolsada en la mano izquierda. Abrí la canilla y llené la botella, procurando que quedara suficiente aire en la botella, para que no se desbordara. La tapé con fuerza y la guardé en el congelador. El reloj marcó las 19:43 y me tranquilizó el hecho de que mi hermano no volvería hasta el otro día. Con mi padre en otra provincia, la víctima dormía indefensa. Sólo restaba esperar. Fuí a mi pieza, me recosté en la cama y encendí el televisor. Apagué el cigarrillo en el cenicero y tuve dos zapping de tres vueltas de ochenta canales, codificados incluidos, para terminar viendo un recuento de goles de los partidos entre la selección y la selección de Venezuela. El tiempo avanzó sólo quince minutos, y bajé a revisar la botella en el congelador. Sin noción del tiempo, esperé encontrarla congelada, pero el reloj en el microhondas me hizo saber las horas que faltaban. La escalera me resultó un trabajo forzoso, y decidí quedarme en la computadora, esperando. Lo primero que hice fue averiguar con Google cuanto demora en congelarse una botella de 750 centímetros cúbicos, pero me distraje unos minutos leyendo lo que malgasta un "retrete" perdiendo agua en seis meses, y pensé las atrocidades que podría cometer con 17.000 litros de agua congelada. Se cortó la luz, y me quedé sentado frente al monitor apagado, esperando que la luz volviera. Encendí un cigarrillo. Otro. Otro. Al cabo de 5 cigarrillos y un te me quedé dormido. El sonido del fax encendiéndose me despertó cuando la luz volvió. La computadora no se encendió y simplemente me quedé en la misma posición, en la oscuridad, esperando. Conté 21757 movimientos del segundero, esperando a que la botella estuviera congelada, y la madrugada fuera tranquila. Casi siete horas con la misma idea en la cabeza, y no perdí la razón, o sí. Me levanté de la silla, me estiré para despavilarme y caminé hasta la heladera, abrí el congelador para corroborar que estuviera congelada, aún cuando era seguro. Ahí estaba, congelada.
 
      Busqué un cuchillo "tramontina" y saqué la botella del congelador. Corté apurado el plástico de la botella, para sacar el hielo antes de que se derritiera. Con el arma de hielo liberada, me sentí más cerca. La guardé nuevamente, para que no perdiera firmeza, tomé los restos de la botella, y fuí hasta la calle embolsándolos.
 
      Parado en la puerta, con miedo de alejarme a esa hora, miré hacia todos lados, asegurandome que no fuera a correr riesgos. Toqué las llaves en el bolsillo, cerré la puerta y caminé una cuadra hasta el zanjón de Los Ciruelos. Traté de pensar en lo curioso del nombre para no paranoiquearme con la idea de francotiradores apuntándome. Me paré en el puente y tiré la bolsa con la botella cortada. Entre tanta basura era imposible verla. Volví a casa apurado, casi corriendo. Miré hacia atrás cuatro veces en el trayecto, y abrí la puerta sin quitar la mirada de mis espaldas.

      Dentro de casa, cerré con llave y subí a mi habitación. Me quité toda la ropa, para evitar manchas de sangre, y en silencio, bajé hasta la cocina. Tomé la botella del congelador y el hielo se pegó en mi piel. Pensé que podrían quedarme marcas de la quemadura del hielo, y temí de los investigadores, pero tuve la certeza de que en la Argentina un crímen no se investiga televisivamente. Subí en silencio, apoyando la mano izquierda en el suelo, para evitar cualquier tipo de sonido. Abrí la puerta de la mujer. Ahí estaba, durmiendo, en la misma posición en la que había quedado inmóvil ocho horas atrás. Me paré un instante al lado de la cama, sin preocuparme por mi cuerpo desnudo. Ella me había dado a luz, y mi cuerpo desnudo no era ninguna novedad. Tomé con firmeza el arma que comenzaba a derretirse en mi mano. Levanté el brazo derecho, empuñando el arma que habría de desaparecer en unos minutos. Lo bajé con fuerza, sin pensar. El hielo impactó en la frente de la mujer, rompiendo. Un golpe en seco.

       Un golpe seco. Un solo grito ahogado, producto del aire alojado en los pulmones, fue su último lamento. La ira provocó la repetición de el movimiento, innecesaria. El cadaver fue golpeado repetidas veces. La sangre se estrellaba en mi cuerpo, mi monstruosa expresión se salpicaba con sangre. Mis ojos desprovistos de toda humanidad se fueron empañando. El pico de la botella se quebró, el trozo de hielo rodó sobre la cama. Me detuve. Lloré. Lloré arrepentido, sabiendo que no había vuelta atrás. Lloré, y cerré los ojos, intentando borrar de mi mente el inmundo animal en que me había convertido. Tomé el trozo de hielo ensangrentado y corrí hasta el baño sin preocuparme de las huellas digitales en la habitación. Tiré el hielo en la ducha y abrí el agua caliente. Evité mi reflejo en todo momento, escapando a la asquerosa realidad. Me metí bajo el agua, y sentí el calor recorrer todo mi cuerpo. Me quemé, pero no tuve fuerzas para abrir el agua fria. Me senté en el suelo a llorar, desconsoladamente, mientras el hielo se iba derritiendo y la sangre, lentamente, se escurría por el desagüe. Lloré. Intenté retroceder el tiempo, rogué despertar de la pesadilla.
 
      Desde mi habitacion la alarma de el celular dictó las seis. Volví a la realidad. El tiempo avanzó lentamente mientras me secaba. Fuí hasta mi habitación, evitando mirar lo que había "sucedido". Me puse un boxer. Bajé y dejé la puerta abierta, esperando que la culpa recayera en algún psicópata extraño. Volví a mi cama. Me acosté y, sin mirar, busqué en el cajón de la mesa de luz los Alplax que algunas vez escondí. Me tomé los cinco. Los mastiqué, ignorando la diferencia entre ingerirlos enteros y molidos. Encendí el televisor. La repetición del recuento de goles me dió la sensación de que nada había sucedido, y simplemente, me relajé. Miré el ventilador, quieto, sin pensar en nada más que el ventilador.
 
      ¿Qué sucede cuando algo no cumple su función? ¿qué sucede cuando algo, que fue creado para realizar una tarea específica, no la realiza? ¿sigue siendo lo que es? ¿mantiene su identidad? El ventilador, quieto, en el techo, sin ventilar...
                                                                    ¿sigue siendo un ventilador?
 
 
 
 
 

Yo y mi amorcis

                            
 
                             Estabamos con Soledad, mi amada, mi princesa, la que siempre amaré (L), y escuchamos un tema  que realmente describe nuestra relación. Fue intenso, parecía que el autor hubiera observado nuestras vidas. Así que simplemente, me pareció importantísimo que todos lo conocieran. Ahí va.  Es de Café Tacuba.
              
 
Esa Noche 

No me hubieras dejado esa noche
porque esa misma noche encontré un amor

Parecía que estaba esperando
tu momento de partir
parecía haber observado
mis momentos junto a ti

No me hubieras dejado esa noche
porque esa misma noche encontré un amor

Me abrazó el instante mismo
que tú me dijiste adiós
y no fue una gran tristeza
fue como ir de menor a mayor

Tu regreso había esperado
más te veía muy feliz
en los brazos de tu amada
te olvidaste tú de mí

Más ahora que recuerdas
a mis brazos vuelve ya
seré por siempre tu amante
tu novia: la soledad

Y si alguna vez regresas
con aquélla que te amó
sabes no será lo mismo
pues también me conoció

No me hubieras dejado esa noche
porque esa misma noche encontré un amor
(mi soledad siempre he pertenecido a ti)
No me hubieras dejado esa noche
porque esa misma noche encontré un amor
(mi soledad siempre he pertenecido a ti)
No me hubieras dejado esa noche
porque esa misma noche encontré un amor
(mi soledad siempre he pertenecido a ti)
No me hubieras dejado esa noche
porque esa misma noche encontré un amor
(mi soledad siempre he pertenecido a ti)
 
 
 
Amada Soledad, amaría tomar tus manos,
acariciarlas, besarlas, sentirlas.
Pero es imposible, debo rendirme.
Tú no posees piel, ni posees manos.
 
 
Te Amo Sole
 
W
d (K) _ (L) b
_______
V
 
 
 
 
 
 

Nada, no me rompás

 
 
      Poesía las pelotas!!
             Yo no quiero mentir acerca de cosas lindas que no veo!!
                 
                  ¿Poesía? ¡¡Poesía las pelotas!!
 
 
 
 
 

signos de pregunta

 
 
      ¿?
                        Que me querés decir con eso.
 
 
No creo que puedas, simplemente eso. 
 
 
            odio este maldito olor a mierda que me rodea la cabeza. el olor de mi propia mierda. que mierda.
                                                                              MIRAME A LOS OJOS... van a cerrarse, por mucho tiempo.
 
 
                  Amor + Amor = Ilusiones, castillos en las nubes.
                        Pero hay que vivir con eso, porque es lo único que importa.
 
      al menos el calabozo está limpio y ordenado, y en él vivo solo, nadie estorba.
 
 
 

Soledad

 
Cuando alguien piensa en encontrar en Wikipedia, mediante  una búsqueda en Google, algo tan simple y banal como los códigos que utilizan los remiseros en la ciudad de Mendoza, preferiblemente en los horarios de la noche en la zona de Las Heras, después de una charla en Messenger mientras escucha música, con el Brainwave Generator y el I-DOzer de fondo con las luces completamente apagadas a las 4 y media de la mañana es que tiene una grave, gravísima adicción a la soledad.

Mejor siempre listo

 


Bitácora del capitán Puchenketovich:
                                                        Llevo mucho tiempo esperando. No he podido mantener la cuenta exacta del tiempo, pero calculo que han pasado más de tres meses. Hace frío. He tenido largos días de lluvia y fuertes vientos. Estoy comenzando a desesperarme. El celular se me quedó sin batería el primer día, y mis intentos de comunicarme cesaron con esa energía de litio. De todas maneras, no tenía señal.
                                                        No he querido moverme de mi posición. Temo que si me voy puede no encontrarme, así que no he explorado el entorno. No se si hay vida por aquí cerca. Por las noches escucho ruidos, me siento observado. Me cuestra mucho trabajo dormir. No me siento seguro. Conseguí una rama bien fuerte. La afilé, por si necesitaba defenderme. Espero que no sea necesario. Ni siquiera he visto vida animal.
                                                        Me estoy quedando sin provisiones. Hace dos semanas que estoy racionando lo poco que me queda. Por las noches me alimento de insectos y de raíces, para no tocar la comida que sé que es segura. Hace cuatro noches me quedé sin agua. Me ha resultado difícil juntar agua de la lluvia, por el fuerte viento que me tira la botellita de plástico que dejo parada en el piso. Maldito viento. Tengo cuatro cigarrillos. Cuatro. Sé que voy a enloquecer cuando me quede sin tabaco. En el suelo hay varios filtros, que tal vez pueda reciclar cuando se terminen, pero no es lo mismo. Estoy desesperado. Sé que mi muerte puede llegar tarde o temprano. En mi mochila quedan dos caramelos alka, que los guardo celosamente por si llega el momento. Quiero morir con el aliento fresco.
                                                        Unos días atrás me quedé dormido por un instante. Me desperté por un ruido, pensé que venía así que me levanté exaltado. Pero mi emoción se vió opacada. Era sólo un camión. Un camión grande. Sigo esperando, sé que va a venir, en algún momento tiene que venir. Espero que aún no me hayan hechado del trabajo. Mi familia debe estar preocupada. Se me pasó el cumpleaños de mi hermano. Tengo un teléfono público a 20 metros, pero si me voy se me va a pasar. Estoy seguro.
                                                        Espero que llegue, antes de que se me acaben los puchos.
                                                        Maldigo el día que decídi esperar el 82. Me hubiera tomado el 90 y ya hubiera llegado. Lo maldigo. Voy a encender un cigarrillo. Me van a quedra tres. Tres. Puta madre.



 

 

"¿después que?"



    En ese momento, no es el miedo lo que ocupa su mente, en ese momento, sus pensamientos se ven nublados por la incertidumbre. Ahí parado, pensativo, una sola pregunta arruina el momento: "¿después qué?"

    El dolor no es una preocupación. Es un hecho, lo va a sentir. Uno es bastante sabio como para saber si algo le va a doler o no. Y eso, efectivamente, duele. Tampoco hay indecisión. En ese momento, ya fué todo analizado. No hubo razones suficientes para desestimar esa opción, como no hubo razones para pensar en otra.

    Pero dentro late, aún, el corazón; que pide a gritos, a golpes, escuchar una frase, una nueva alternativa. Y el sonido del viento acompaña el silencio. No hay más que esperar, no hay más que pensar.

    Todos se van, todos se alejan. Caminando o reptando.

    En su lista estamos todos, y el tiempo no perdona. Las agujas nunca retroceden, nunca se detienen, pero muchas veces se adelantan.

    Ahí parado, una sola pregunta arruina el momento: "¿después que?"


...2...

 
      No entiendo porque uno se levanta siempre con todas las pilas y en el transcurso del día la puta perra vida se encarga de hacerte desear la muerte.
     
      No entiendo porque todos los días me levanto con la mente fresca y al cabo de unas horas ya quiero practicarme una lobotomia con los cubiertos que me robé de la casa de mi abuela.
 
      No entiendo porque todas las siestas que me tomo, aún cuando no sean en una cama, no me ayudan en lo más mínimo, y siempre tengo que recurrir a ese sueño prolongado para volver a tener ganas ... de algo.
 
      No entiendo porque cada vez que pienso en volarme la frente, sigo encontrando razones para vivir.
 
      No entiendo porque soy tan boludo.